Violencia contra las mujeres: reconocer las falsas creencias

Mi cónyuge es violento porque consume alcohol o drogas

 

Mostrar comportamientos violentos y consumir sustancias son dos problemas distintos. El alcohol puede ser un detonante o una excusa para el agresor; se trata, sobre todo, de una sustancia que le permite pasar más fácilmente a la acción. 

 

Las mujeres son violentadas porque provocan a sus cónyuges de una manera u otra

 

Los comportamientos violentos del agresor son imprevisibles e incluso un suceso trivial puede iniciar sus «crisis». Nada justifica el uso de la violencia: el agresor es el único responsable de sus actos. Es asimismo su responsabilidad ponerle fin a la relación si esta ya no le satisface o ya no es feliz.

 

Las mujeres son igual de violentas que los hombres

 

La violencia de hombres contra mujeres sigue siendo mayoritaria, en una proporción mayor de 80 % cada año. Se dice que los hombres golpean primero y al final, es decir, la violencia física de las mujeres a menudo es una reacción a dicha opresión. De igual forma, hay que recordar que las consecuencias de la violencia física son más graves para las mujeres, puesto que estas por lo general no tienen la misma fortaleza física que los hombres.

 

No sirve de nada ayudar a una mujer maltratada, pues de todas formas volverá con el agresor

 

Hacer un cambio en la vida requiere tiempo, cuanto más si se trata de poner fin a una relación de pareja. La mayoría de las veces, las víctimas desean poner fin a la violencia, no a la relación. Los miedos y las consecuencias para las mujeres que viven en un entorno violento son numerosas y reales. La principales preocupaciones tienen que ver con los hijos, las reacciones del cónyuge y de las personas cercanas, la amenaza de represalias, la situación financiera —a veces precaria incluso antes de la separación—, el miedo a la soledad y al rechazo, etc.

 

La violencia contra mujeres inmigrantes es normal, es parte de su cultura

 

Aunque existen culturas que son más tolerantes con la violencia contra las mujeres, esto no justifica en absoluto el control o la dominación de las mujeres. Puesto que la violencia es un problema social, debe haber una voluntad política para garantizar su seguridad y la de sus hijos. Por tal motivo, Canadá es una nación que se opone fervientemente a la opresión de las mujeres en el ámbito internacional, lo cual queda claro, a través de su participación en la ONU, por ejemplo.

 

No existe violencia entre los adultos mayores, son demasiado viejos

 

Aunque la violencia física parece disminuir con la edad, los abusos contra personas de la tercera edad son una realidad. El miedo a las represalias puede ser aún mayor dada la vulnerabilidad y el aislamiento que experimentan algunas personas mayores.

 

El deseo de control y la utilización de medios violentos para alcanzarlo es parte de la naturaleza del hombre

 

Ciertos hombres consideran que su mujer y sus hijos son su posesión y que deben obedecerlo. No siempre presentan esta actitud dominante al interactuar con otras personas. Así pues, la violencia es un comportamiento aprendido que se usa como estrategia de control, reforzada por el distinto proceso de socialización entre los hombres y las mujeres.

 

El hombre violento está enfermo o tiene un problema de salud mental, no es responsable de su violencia

 

La violencia no es una enfermedad sino, antes que nada, un comportamiento elegido como medio para dominar al otro. Debe evitarse quitarle responsabilidad al agresor con respecto a sus actos. Aunque sea evidente que estas personas requieren ayuda, el problema es responsabilidad únicamente del agresor y solo él tiene la capacidad de tomar las riendas y hacer los cambios necesarios o mantener el statu quo. La gran mayoría de las personas que sufren problemas de salud mental no adoptan comportamientos violentos. 

 

La violencia se debe a la liberación de la mujer, que genera que tenga un mejor salario que su cónyuge, por ejemplo

 

La violencia no depende de las condiciones socioeconómicas de la mujer y afecta todos los estratos de la sociedad. Una vez más, este argumento puede ser aludido por el agresor para quitarse la responsabilidad de sus comportamientos o colocarse en el papel de la víctima.

 

No hubo violencia si la víctima no forcejeó o no gritó

 

Ser víctimas de violencia puede producir un estado de miedo que nos paraliza y nos impide defendernos o reaccionar. De igual manera, la víctima puede temer que la situación empeore si reacciona o grita.

 

Los celos son una muestra de amor

 

Los celos por sí mismos no son una prueba de amor. El principal mensaje subyacente es que no se tiene confianza en la pareja. Cuando este sentimiento se expresa de forma negativa, bajo la apariencia de comportamientos violentos, por ejemplo, se convierte en una manifestación de control enfocado en limitar los contactos sociales de la víctima, decidir su forma de vestir y de comportarse, etc. Es posible sentir algo de celos ocasionalmente sin por eso tener que controlar todas las acciones y gestos de la pareja.